Desconfianza hacia el personal médico frena la contención del Ébola en la República Democrática del Congo

En el más reciente balance epidemiológico difundido por los organismos oficiales de la República Democrática del Congo, se detalla que se contabilizan por encima de 700 contagios activos de la cepa Bundibugyo de Ébola, a pesar de las exhortaciones para mitigar la propagación de esta emergencia de salud pública.

Uno de los factores determinantes es que los profesionales de la salud han encontrado serios obstáculos para ejecutar sus tareas a causa de la suspicacia que la ciudadanía en general mantiene hacia ellos. Un claro reflejo de esta situación ocurre en el asentamiento de desplazados de Kpangba, escenario donde hace un par de semanas se notificaron los primeros fallecimientos vinculados al virus.

Según informes provistos por agencias de noticias como Reuters, especialistas del Ministerio de Salud Provincial y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) procuraron localizar a los individuos que mantuvieron proximidad con las víctimas iniciales; sin embargo, las labores fracasaron al ser desalojados de la zona por los propios residentes.

El director médico de la región, Jean-Claude Lonzama, pormenorizó que, pese a haber transcurrido catorce días desde aquellos acontecimientos, ha sido imposible realizar un monitoreo riguroso debido al recelo de la comunidad y a la indignación originada por los protocolos sanitarios de aislamiento que, entre diversas regulaciones, les prohíben sepultar a sus difuntos.

Este clima de hostilidad ha derivado en agresiones a ciertos puntos de atención médica por parte de los habitantes, motivados principalmente por el descontento que generan las directrices sobre la manipulación y disposición de los restos mortales.

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