El quinto capítulo de Toy Story aterrizó en las salas de proyección con un ímpetu abrumador. Durante su primer día en cartelera, la cinta acumuló 71 millones de dólares en Estados Unidos y Canadá, un rendimiento que la encamina a culminar su primer fin de semana con ingresos de entre 150 y 175 millones de dólares. De lograr estas sumas, fijaría una marca inédita para la saga y superaría el lanzamiento de Toy Story 4 en 2019, el cual debutó con 120 millones.
Juguetes contra dispositivos electrónicos
En este fresco relato, los legendarios muñecos encaran un reto nunca antes visto: la rivalidad frente a la tecnología. Buzz, Woody, Jessie y el resto de la pandilla tienen que batallar para conservar el interés de Bonnie ante Lilypad, un avanzado dispositivo electrónico didáctico que pone en riesgo de sustituir el esparcimiento clásico.
El largometraje congrega de nuevo a los intérpretes vocales históricos de Tom Hanks, Tim Allen y Joan Cusack, y suma al elenco a Greta Lee, Keanu Reeves, Conan O’Brien y Bad Bunny, quienes prestan su voz a personajes recientes dentro de este cosmos animado.
Un estímulo financiero para la casa productora
Este firme comienzo de Toy Story 5 significa un impulso trascendental para Disney, compañía que invirtió en una obra de inmensas proporciones con un costo aproximado de 250 millones de dólares, excluyendo gastos de publicidad y comercialización. El comportamiento de los primeros días insinúa que la inversión podría generar cuantiosos dividendos y renovar a una de las series cinematográficas más apreciadas de la animación.
La propiedad intelectual, que desde 1995 dejó huella en múltiples camadas de espectadores, evidencia de este modo que su receta sustentada en la peripecia, la melancolía y el progreso continúa vinculándose perfectamente con la audiencia.
