Keir Starmer notificó su renuncia como primer ministro del Reino Unido, tras encarar una presión cada vez más intensa en el seno del Gobierno, donde diversos funcionarios de alta jerarquía le exigieron que dejara sus funciones.
Paralelamente, también informó su salida como líder del Partido Laborista.
«Esta mañana conversé con su majestad el rey para ponerle al tanto de mi resolución», señaló el mandatario.
Transición y agenda política
Asimismo, corroboró que permanecerá en su puesto hasta que el Partido Laborista designe a un dirigente sustituto en el mes de septiembre.
«Esto asegurará que exista un nuevo jefe antes de que el Parlamento reinicie sus reuniones en septiembre», manifestó, además de aseverar que realizará «el mayor esfuerzo posible para garantizar un traspaso de autoridad organizado».
Para finalizar su alocución de despedida, precisó que, luego de abandonar «el cargo de mayor relevancia de la nación», destinará más tiempo a la «labor más trascendental» de ejercer como «el esposo ideal» y «el padre más ejemplar posible».
Un mensaje de respaldo y balance
Starmer aprovechó la oportunidad para manifestar su gratitud a sus amistades y compañeros de labor por todo el acompañamiento recibido durante su mandato.
«Igualmente otorgaré a mi relevo mi respaldo absoluto y sin reservas, con la certeza de que recibirá una Gran Bretaña muchísimo más sólida y equitativa que la que tomé hace un par de años, más capacitada para los retos que se aproximan y con mayores posibilidades de afianzar la reelección del Partido Laborista», enfatizó.
Cabe destacar que Starmer tomó las riendas del país hace escasamente dos años, convirtiéndose así en el sexto primer ministro en una década.
