El Nobel de Física Francis Halzen fue un pionero en el uso de la IA

El físico belga e impulsor del observatorio «IceCube» en la Antártida resaltó el papel clave del aprendizaje automático en la astronomía de partículas tras 35 años de investigación fundamental

 

El físico belga de 82 años, Francis Halzen, impulsó el observatorio de neutrinos «IceCube», compuesto por 5.484 detectores ópticos instalados en las profundidades del hielo de la Antártida.

«Las primeras redes neuronales aparecieron a finales de la década de 1980, y estoy muy orgulloso de haber escrito un artículo en 1991 en el que proponía utilizar la IA (inteligencia artificial), para analizar los datos de una parte del experimento de física clásica», explicó Francis Halzen en rueda de prensa en la ciudad italiana de Turín.

«De vez en cuando utilizábamos redes neuronales. Y eso cambió hace unos años, cuando aparecieron estas redes neuronales tan potentes», expresó Halzen.

«Y solo recurriendo a las redes neuronales y a las técnicas de aprendizaje automático hemos empezado por fin a distinguir la Vía Láctea en nuestros datos, y ahora la hemos identificado con certeza», explicó.

El neutrino, una partícula elemental abundante en el universo pero difícil de detectar, carece de carga eléctrica, tiene una masa ínfima y atraviesa, casi sin interactuar, todo lo que se interpone en su camino.

Cada segundo, unos 65.000 millones de neutrinos procedentes del Sol atraviesan la uña del meñique de cada uno de nosotros. Los que provienen de las profundidades del espacio esconden pistas sobre ciertos misterios cósmicos, como los agujeros negros supermasivos situados en el corazón de las galaxias.

«Lo que supondría un enorme impulso para la astronomía de neutrinos sería observar una explosión de supernova en nuestra propia galaxia», destacó.

Su investigación ha durado 35 años y le ha costado 250 millones de dólares, siendo financiada por la Fundación Nacional para la Ciencia de Estados Unidos (NSF).

En una época en la que las tecnologías aplicadas dominan la investigación, es un claro reconocimiento a «la importancia de la investigación fundamental» para «comprender nuestra naturaleza y nuestros orígenes», explicó Antonio Zoccoli, presidente del Instituto Italiano de Física Nuclear, con el que colabora Halzen.

«Las universidades se contentan con sobrevivir, hacer ciencia se ha vuelto más difícil, pero no soy la persona adecuada para hablar del tema porque mi proyecto ha estado protegido (…). Ayer estaba redactando un proyecto de investigación, espero que eso me ayude a conseguir financiación», bromeó el investigador.

Al ser consultado sobre si en su infancia soñaba con obtener el Premio Nobel, Halzen contestó que por su origen belga, su verdadera aspiración de niño era ganar el Tour de Francia

«No, soy belga, quería ganar el Tour de Francia», respondió.
Fuente: AFP
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