«Dudamel aterriza en Nueva York, con grandes ambiciones y una agenda apretada», tituló el New York Times. «¡Felicidades, Gustavo! Tu familia de ASCAP te celebra», publicó en redes sociales la «American Society of Composers, Authors & Publishers».
La ciudad de Nueva York fue la otra gran protagonista de la noche: a espaldas de más de un centenar de músicos, una pantalla gigante proyectó durante toda la función una ilustración en blanco y negro del horizonte neoyorquino.
Schreiber desató las risas del público al definir al venezolano: «Imaginen si añadieran: una cucharadita de Billy Joel, una onza de Jean-Michel Basquiat, una taza de Tito Puente, una pizca de Barbra Streisand y absolutamente nada de Leo Messi. Luego, añadan varios miles de voltios de electricidad, una cantidad irrazonable de cabello, y una capacidad con el idioma inglés que todavía sigue siendo gloriosamente indomable. Horneen todo eso en una sola y gigantesca arepa musical, denle una batuta… y estarían bastante cerca».
El teatro musical de Broadway se apoderó de la Radio City con Aaron Tveit, quien transportó a la audiencia al Upper West Side neoyorquino de los años 50 con un medley o mezcla de las canciones de West Side Story: ‘Something’s Coming’ y ‘Maria’.
Aunque Dudamel no tomó el micrófono para dirigirse al público, derrochó complicidad con sus invitados. En uno de los momentos más cómicos de la noche, cedió la batuta a Schreiber, quien subió al podio simulando una caótica y desacompasada dirección orquestal entre las carcajadas de la auditorio.
Lizzo coronó la noche
La cantante adaptó las letras para incluir guiños a la Filarmónica, sin censurar el lenguaje explícito de sus rimas, desatando una eufórica ovación de pie.
Llega Dudamel y crecen los ingresos
Tras este concierto en el Radio City, Dudamel dirigirá 14 conciertos en tres escenarios durante las próximas semanas, entre ellos un homenaje por el 25º aniversario del 11-S en el Perelman Performing Arts Center o su estreno en el David Geffen Hall del Lincoln Center.
En octubre emprenderá junto a la Filarmónica de Nueva York una ambiciosa gira europea que llevará a la orquesta por diez capitales culturales, entre ellas Madrid y Barcelona.